Hace un par de semanas conocí un extraño y “freak” placer culpable. Descubrí que me encanta entrar a la biblioteca y encontrar un sin fin de libros de los más diversos temas. Fue así como encontré este libro que me tiene embobada…, son tantas canciones, tantos recuerdos, tantas sonrisas que me han sacado las líneas de los autores de canción que sin lugar a dudas se encuentran en el imaginario sonoro de cada uno de nosotros.
Y por supuesto, el querido y maravilloso maestro no podía faltar. Quisiera compartir los comentarios de Gustavo con todas las personas que lean esto, para que recordemos y conozcamos un poquito más a nuestro querido príncipe.
EXTRAÍDO DE: “Antología del Rock Argentino”, Maitena Aboitiz (2007).
“EN LA CIUDAD DE LA FURIA” de Soda Stereo – GUSTAVO CERATI.
MAITENA: Al poco tiempo que apareció la idea de este libro, me lo encontré a Gustavo por casualidad en una muestra en el Palais de Glace. Hasta ese momento nunca había hablado con él. Lo distinguí entre la gente, esperé que quede solo y fui a encararlo. Le conté lo que estaba haciendo y no dudó ni un segundo en decir: ¡Si, claro! Me dio su mail y recién un año más tarde concretamos el encuentro en el living de su casa en Núñez. Sonriente y cómodo en su rol de responder preguntas me dijo todo lo que yo quería saber, y más.
GUSTAVO: Es una canción que le hice a una chica cuando me dejó. Tenía unos 17 años. La grabe en un casete y se la mandé, como para que llorara, sufriera y volviera. En ese momento estaba desesperado y siempre es fructífero para escribir cuando estás así por algo. En estos casos cuando hacés una canción dirigida, como una carta, es uno de los momentos más inmediatos de la creatividad.
El riff básico y la estructura de acordes se mantuvieron en mí hasta que se transformó en otra canción. ¡Cada vez que agarraba la guitarra tocaba eso! Y como ya llevaba muchos años con esa idea, el hecho de que se plasmara le agregó una energía muy especial al tema. Cuando empecé a recomponer y a transformar, la imagen que tenía en mente era la de un personaje que yo dibujaba de chico que se llamaba Argos, que era un hombre alado. Se juntaban varias cosas: por un lado, era el momento de la hiperinflación en el ‘89, y Buenos Aires en una situación muy caótica, todo estaba muy tremendo y la gente estaba re-paranoica. Por el otro tenía la imagen de este personaje Argos, que andaba por la ciudad y que era una mezcla de súper héroe, ángel e Ícaro. Y finalmente, tenía la tendencia de transformar todo en canciones de amor. Entonces empecé a escribir sobre eso, mezclando cosas de muchas épocas.
Toda la idea surgió a partir de la frase “me verás volar”. Parte la escribí en casa y la terminé en Nueva York; hasta me acuerdo de haber escrito cosas en el avión, porque ese disco fue hecho, grabado y mezclado en Estados Unidos con producción de Carlos Alomar. Son pocas las veces que hago referencias a un lugar concreto, pero no me parece extraño que las palabras “Buenos Aires” las haya dispuesto en Nueva York, porque tal vez era algún tipo de lazo que necesitaba.
La música estuvo inspirada en Todd Rundgren, un músico de los ‘70s, y algo de la base sonora salió de una canción que se llama “Healing”, que tenía ese mismo groove, no la misma armonía, pero sí el mismo pulso. Lo hice absolutamente adrede. Y finalmente el sonido quedó de una mezcla de Fleetwood Mac y Rundgren, porque Alomar pensaba que tenía que sonar tipo Fleetwood Mac, y a mí me molestaba muchísimo, porque esa banda no me gustaba. Él quería ablandarlo y yo quería hacerlo un poquito más agresivo. Hasta tuvimos una mini pelea y me fui del estudio.
El momento de “Doble Vida” fue el más zarpado de todos. Yo me había casado, tenía una esposa que duró menos de un año y varias canciones de este disco las escribía pensando que tenía que salir rajando de un lugar que no me gustaba. Fueron épocas de “¿Qué estoy haciendo?” y “¡No puedo parar de hacerlo!”.
COSAS IMPOSIBLES – GUSTAVO CERATI.
MAITENA: Durante más de dos horas Gustavo habló con mucha pasión sobre todo lo que tenía que ver con sus canciones. Estaba radiante: él y todo lo que lo rodeaba. Se notaba en cada una de sus expresiones cómo disfrutaba hablar de ellas, es por eso que si entusiasmo también puede leerse en cada una de las palabras que conforman la historia de esta canción.
GUSTAVO: Se hizo en el momento del desastre de De la Rúa y todo eso. Dijimos: “Vamos a meternos al estudio hacer música, porque esto explota en mil pedazos”. ¡Fue un momento muy convulsionado! El proceso de grabación del disco “Siempre es hoy” duró casi dos años, así que pasaron muchas cosas, y yo me sincronizo mucho con el estado general de la gente alrededor.
Desde el punto de vista personal, fue un momento muy complicado: me separé, rompí mi relación de familia que tenía, ya no tenía más mi casa, empecé a vivir en lugares no fijos, inicié una nueva relación. Todo eso mientras estaba haciendo el disco. Recuerdo que tenía como objetivo importante volver a enamorarme y sentirme así con una compañera. Al mismo tiempo, acababa de romper con algo que supuestamente tenía una intención duradera, y hablaba de “siempre”… ¿Qué es siempre? Cuando nos decíamos “te amo”, ¿era para siempre? Mi contestación era: “Bueno, siempre es hoy”, una cosa bastante recurrente en mí, porque hay otra canción que se llama “Ahora es nunca” y otra que se llama “Aquí y ahora”.
“Siempre es hoy” fue una frase que se mantuvo a lo largo de todo el álbum. La mayoría de las veces, las frases que pongo como título del disco son muletillas que me sirven en esos momentos de la vida. Y era como una especie de slogan de ese momento: ok, me están pasando cosas muy zarpadas, porque naturalmente una separación es muy dolorosa, pero al mismo tiempo ya estaba nuevamente enamorado. Emocionalmente, lo que me pasaba era una cosa rarísima. Y esa frase era resumir la idea de que el tiempo actual es una ventana para todos los tiempos. No pensemos más ni para atrás, ni para adelante: podés vivir el siempre ahora.
Escribí “Cosas Imposibles” en la casa de mi amigo Guillermo Piccolini. Me la había prestado por un año y ahí fue donde hice todas las letras. Fue una clásica situación de “No me llamen por tres días, ¡estoy haciendo letras!”, porque hasta que no tenga algo y diga ¡eureka! no me muevo de ahí. ¿Viste como es…? Pizza, porro… trato de estar lo más estimulado posible, pero sin moverme del lugar.
La idea de hacer “cosas imposibles” no es mía, sino de Flavio Etcheto, uno de esos paladines que viene y me trae alguna cosa escrita que funciona porque de golpe lo mezclo con algo que estoy escribiendo. Uní un poco esa frase que venía de Flavio: “¡Quiero hacer cosas imposibles!”.
DE MÚSICA LIGERA, de Soda Stereo – GUSTAVO CERATI.
MAITENA: Cuando comenzaba la década del 90 Soda Stereo ya era una banda aclamada tanto en la Argentina como en todo Latinoamérica. Gracias a este álbum hicieron una de sus más exitosas giras: la “Gira Animal”, con la que recorrieron 14 mil km y 30 ciudades de la Argentina, llenaron el estadio de Vélez Sarfield con 45 mil personas y alcanzaron el record en teatro con 14 funciones en el Gran Rex de Buenos Aires, cifras históricas para un grupo argentino. Incluido en su sexto disco grabado en Miami, este tema goza de ser uno de los más importantes de Soda Stereo y del rock nacional.
GUSTAVO: Mis padres tenían una caja de discos que se llamaba “Clásicos ligeros de todos los tiempos” donde había música de películas, obras clásicas y de todo, mezclando Mozart con Ennio Morricone. Esas palabras me habían pegado mucho y a mí me quedó sonando siempre la frase de “clásicos ligeros”. ¡Todo el tiempo vuelvo a lo que hacía cuando era chico! Es un momento en el que salieron muchísimas cosas: ideas musicales, yeites con la guitarra y cosas que ahora no se me ocurrirían hacerlas.
Por otro lado, había participado en el disco “Conga”, de Daniel Melero, tocando en un tema que se llamaba “Música lenta” que decía: “serán los efectos de la música lenta”. Y fue como una especie de respuesta velada, porque me impulsaron esa misma canción y los efectos de la música lenta. Después me acordé de los clásicos ligeros y de la música ligera, y empecé a escribir sobre lo que significaba un poco la idea del pop. Por un lado, no podés zafar de ello y siempre está bueno escuchar una canción así, donde no tenés ni qué pensar, porque simplemente está y te arrasa. Por otro lado, no es que te quede tanto, sino que es sólo un momento en la vida.
Fue uno de los temas más instantáneos que tuvimos con Soda Stereo. Fue llegar a la sala, empecé a tocar el riff, y salió. Musicalmente, lo creamos los tres. La letra la escribí ahí mismo, no entero, pero parte si. La mayoría de las veces la motivación para escribir, la inspiración, te sale de la misma música. La misma música tiene los ingredientes necesarios a la letra, hay algo de lo que me está hablando la música. En este caso era lo más liviano y lo más pop que podía imaginar, era como una canción que había estado guardada durante mucho tiempo ahí. Lo primero que siempre escribo es el estribillo, que aquí fue: “de aquel amor de música ligera”. Después habla de la música en sí: “ella durmió al calor de las masas y yo desperté queriendo soñarla”. ¡Es eso, es la música hablando!
Entre nosotros sentíamos y sabíamos que ese tema iba a reventar. A veces lo sentís eso. Y por la forma tan instantánea en que salió, fue como si la hubieran tocado diez mil grupos antes. Quizás no fue así… ¡la tocaron diez mil grupos después!
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Lo dejó hasta aquí por el momento, ya que mis dedos se congelan de tanto escribir, existen otros aportes en el libro que subiré en los próximos días. Perdón si hay errores en el tipeo.
Espero que este pequeño aporte sirva a quienes lo leen y podamos conocer un poco más del maestro de maestros.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario