El reloj sigue su curso y ese proceso cíclico te hace pensar que los procesos vuelven en algún momento a su punto inicial.
¿Qué importa avanzar?, ¿qué importa creer en tu propio progreso?
En algún momento te das cuenta que todo es un sueño y la caída es fuerte y dolorosa, muy dolorosa.
¿Qué importa si te sientes invencible?, mientras seas la mejor, mientras cumplas tus objetivos..., o mejor dicho sus objetivos, mientras seas el ejemplo seguir, nadie cuestionará lo que siente tu corazón.
Y finalmente te das cuenta que nada ha cambiado, que sigues siendo la misma, y que debes seguir con el círculo perfecto que mantiene las cosas tal cual están.